viernes, 30 de mayo de 2008

TALLER DE DOCUMENTACIÓN

TRABAJO DE TALLER:

En grupos de máximo 5 personas contesten las siguientes preguntas:

1.- ¿Cuál es la relación entre orden, pensamiento y mundo en el texto de Borges?
2.- ¿Cuál sería en ese mundo de La Biblioteca un ejemplo de Sistema Mitico de Representaciones?
3.- ¿Cuál sería, en ese mundo, un ejemplo de un Sistema Científico de Representaciones?
4.- ¿Cuál es la relación de esa Biblioteca del cuento y el lenguaje?

DURANTE LAS CLASES EL PROFESOR ATENDERÁ TUTORÍAS DE ACUERDO A LAS NECESIDADES DE LOS ALUMNOS.

lunes, 12 de mayo de 2008

TALLER FINAL 2008 SEMIÓTICA

PUBLICIDAD, COMUNICACIÓN Y SEMIOTICA


Partiremos de la siguiente DEFINICIÓN DE PUBLICIDAD

“Sistema de comunicación por difusión que hace uso de todos los canales de mass media y que aplica un conjunto de técnicas de la psicología y la sociología con miras a un objetivo utilitario (generalmente la venta), contribuyendo con ello a la aceleración del circuito producción-consumo. (LEON ABRAMOWITCZ)

De esta definición, podemos extraer un conjunto de términos que vinculan a la publicidad con distintos ámbitos de la realidad y que son útiles para relacionar esta disciplina con su entorno socio – científico (Y EN ESTE ÚLTIMO ÁMBITO ESTARÁ LA SEMIÓTICA).

Veamos los componentes de la definición de ABRAMOWITCZ:

1.- DIFUSIÓN.CANALES.MASS MEDIA.-
Todo esto tiene que ver con la teoría funcionalista de la comunicación que viéramos como materia en Fundamentos de la Comunicación, esa perspectiva en la que el MENSAJE era un ESTÍMULO emitido por el EMISOR y que pretendía generar en el receptor, una RESPUESTA CONDUCTUAL.

2.- PSICOLOGÍA.-

Ciencia que estudia la conducta humana individual y sus fuentes internas en relación con el entorno.
3.- SOCIOLOGÍA.-

Ciencia que estudia los sistemas de organización de la sociedad.

4.- PRODUCCIÓN.-

La integración de las materias primas, los instrumentos, las formas de producción en el proceso de producir bienes económicos.

5.- CONSUMO.-
La apropiación de los objetos.

LA SEMIÓTICA TIENE QUE VER CON LOS DOS PRIMEROS Y EL ÚLTIMO (1, 2 y 5). CON LOS PRIMEROS PORQUE GENERA MENSAJES, QUE CIRCULAN POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y QUE INCIDEN EN LA SICOLOGÍA DE LOS MIEMBROS DE UNA SOCIEDAD. SI HABLAMOS DE CRECIÓN DE MENSAJES, ESTAREMOS EN EL CAMPO DE LA SEMIÓTICA.
Además, en el punto 5 se vincula la publicidad a la semiótica cuando vemos que LA PUBLICIDAD tiene por finalidad hacer que los sujetos CONSUMAN unos bienes, unos objetos o servicios. La PUBLICIDAD HACE CONSUMIR, ES DECIR NECESITAR LOS OBJETOS.

El papel de la publicidad consiste en (*) partir de los deseos o aspiraciones del individuo para provocar en él la necesidad, que satisfará mediante la compra, considerada como un acto agradable (gratificante) tranquilizante o liberador de ciertas inhibiciones. (**)La publicidad no es el lenguaje de la verdad, sino de lo verosímil... (LEON ABRAMOWITCZ)

Como vimos cuando tratamos el tema de los OBJETOS como signos, éstos se convierten en significantes que la publicidad carga de significados en su tarea de facilitar el curso del mercado, la compraventa de productos, esa finalidad última de convertir a un comprador de un producto o marca en un cliente de ese producto o marca.

A partir de los anterior, los alumnos –en grupos de máximo cinco integrantes- deberán realizar el siguiente ejercicio: Analizar un grupo de cinco páginas publicitarias de revistas (todas del mismo tema: licores, ropa deportiva, etc.) para determinar DE QUÉ MANERA SE HA CREADO EL OBJETO PUBLICITADO COMO SIGNO.

El taller se cumplirá con las siguientes tareas:

Lunes 19 de mayo Reunión de grupo con el profesor para presentar el material publicitario elegido.

Lunes 26 de mayo Reunión del grupo con el profesor para presentar la propuesta analítica que se plantea el grupo.

Lunes 2 de junio Reunión del grupo con el profesor para presentar un primer análisis. En la reunión se verá la exactitud del procedimiento empleado.

Lunes 9 de Junio Entrega del trabajo final.
EVALUACIÓN:

Los alumnos serán calificados sobre 10 por su asistencia y aportes a las reuniones, y el trabajo final será calificado sobre 20, como nota final.
En el horario de clases, los días miércoles atenderé en mi oficina cualquier tipo de consultas sobre la marcha de los trabajos.

jueves, 24 de abril de 2008

Nueva lectura para Seminario de Carreras

Carta del gran jefe Seattle al presidente de EEUU, 1854.
El gran Jefe de Washington nos envió un mensaje diciendo que deseaba comprar nuestra Tierra. El Gran Jefe también nos envió palabras de amistad y de buena voluntad. Es una señal amistosa por su parte, pues sabemos que no necesita nuestra amistad. Pero vamos a considerar su oferta, porque sabemos que si no se la vendemos, quizá el hombre blanco venga con sus armas y se apodere de nuestra Tierra. ¿Quién puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra? No podemos imaginar esto si nosotros no somos dueños del frescor del aire, ni del brillo del agua. ¿Cómo él podría comprárnosla? Trataremos de tomar una decisión. Según lo que el Gran Jefe Seattle diga, el Gran Jefe en Washington puede dejarlo, del mismo modo que nuestro hermano blanco en el transcurso de las estaciones puede dejarlo. Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro del bosque, cada insecto que zumba es sagrado, para el pensar y el sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles, trae el recuerdo del Piel Roja. Los muertos de los blancos olvidan la Tierra en que nacieron, cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta maravillosa Tierra, pues es la madre del Piel Roja. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las olorosas flores son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las rocosas alturas, las suaves praderas, el cuerpo ardoroso del potro y del hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por eso cuando el Gran Jefe de Washington, nos envió el recado de que quería comprar nuestra Tierra, exigía demasiado de nosotros. El Gran Jefe nos comunicaba que quería darnos un lugar, donde pudiéramos vivir cómodamente. Él sería nuestro padre, y nosotros seríamos sus hijos. ¿Pero, será posible esto alguna vez? Dios ama a vuestro pueblo y ha abandonado a sus hijos rojos. Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y construye para él grandes pueblos. Él hace que vuestra gente cada vez sea más poderosa, día tras día. Pronto invadiréis la Tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, por una inesperada lluvia. Mi pueblo es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos de razas diferentes. Nuestros hijos no juegan juntos, y nuestros ancianos no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros estamos como huérfanos. Meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la Tierra. No será fácil, porque esta Tierra es sagrada para nosotros. Nos sentimos alegres en este bosque. No sé por qué, pero nuestra forma de vivir es diferente de la vuestra. El agua cristalina, que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestra Tierra, habéis de saber que es sagrada, y que vuestros hijos aprendan que es sagrada, y que todos los pasajeros reflejos en las claras aguas son los acontecimientos y tradiciones que refiere mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, ellos apagan nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si vendiésemos nuestra tierra tenéis que acordaos, y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos -y los vuestros-, y que tendréis desde ahora que dar vuestros bienes a los ríos, así como a otros de vuestros hermanos. El Piel Roja siempre se ha apartado del exigente hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte de la Tierra, nos es sagrada. Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de pensar. Para él una parte de la Tierra es igual a otra, pues él es un extraño que llega de noche y se apodera en la Tierra de lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado, cabalga de nuevo. Abandona la tumba de sus antepasados y no le importa. Él roba la Tierra de sus hijos, y no le importa nada. Él olvida las tumbas de sus padres, y los derechos de nacimiento de sus hijos. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar y arrebatar, y que se pueden vender, como ovejas o perlas brillantes. Hambriento, se tragará la tierra, y no dejará nada, sólo un desierto. No sé, pero nuestra forma de ser, es diferente de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace daño a los ojos del Piel Roja. Quizá porque el Piel Roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos. Pero quizá es porque yo sólo soy un salvaje, y no entiendo nada. La charlatanería sólo daña a nuestros oídos. ¿Qué es la vida si no se puede oír el grito solitario del pájaro chotacabras, o el croar de las ranas en el lago al anochecer? Yo soy un Piel Roja y no entiendo esto. El indio puede sentir el suave susurro del viento, que sopla sobre la superficie del lago, y el soplo del viento limpio por la lluvia matinal, o cargado de la fragancia de los pinos. El aire es de gran valor para el Piel Roja, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos participan del mismo aliento. El hombre blanco parece no considerar el aire que respira; a semejanza de un hombre que está muerto desde hace varios días y está embotado contra el hedor. Pero si os vendemos nuestra Tierra no olvidéis que tenemos el aire en gran valor; que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibe el último hálito. Y el viento también insuflará a nuestros hijos la vida. Y si os vendiéramos nuestra Tierra, tendríais que cuidarla como un tesoro, como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre las flores de la pradera. Yo soy un salvaje, y es así como entiendo las cosas. He visto mil bisontes putrefactos, abandonados por el hombre blanco. Los mataron desde un convoy que pasaba. Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro que echa humo, es más poderoso que el búfalo, al que sólo matamos para conservar la vida. ¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu. Lo que les suceda a los animales, luego, también les sucede a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas. Lo que le acaece a la Tierra también les acaece a los hijos de la Tierra. Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies tiene las cenizas de nuestros antepasados. Para que respeten la Tierra, contadles que la Tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre. Lo que le acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien, todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido. Lo que le acaece a la Tierra les acaece, también, a los hijos de la Tierra. El hombre no creó el tejido de la vida, sólo es una hilacha. Lo que hagáis a este tejido, os lo hacéis a vosotros mismos. No, el día y la noche no pueden vivir juntos. Nuestros muertos siguen viviendo en los dulces ríos de la Tierra, y regresan de nuevo con el suave paso de la Primavera, y su alma va con el viento, que sopla rizando la superficie del lago. Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra Tierra. Pero mi pueblo pregunta: ¿qué es lo que quiere el hombre blanco? Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la Tierra, o la velocidad del antílope? ¿Cómo vamos a venderos esas cosas y cómo vais a poder comprarlas? ¿Es que, acaso, podréis hacer con la Tierra lo que queráis, sólo porque un Piel Roja firme un pedazo de papel y se lo dé al hombre blanco? Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el brillo del agua, ¿cómo vais a poder comprárnoslo? Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya habéis matado al último? Consideraremos vuestra oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra Tierra. Pero nosotros somos unos salvajes. El hombre blanco que va en pos de la posesión del poder, ya se cree que es Dios, al que le pertenece la Tierra. ¿Cómo puede un hombre apoderarse de su madre? Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestra Tierra. El día y la noche no pueden vivir juntos. Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos con dulces comidas y dulces bebidas. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas, un par de inviernos, y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta Tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo, que en otros tiempo fue tan poderoso y lleno de esperanza como el vuestro. ¿Pero, por qué consternarse por la desaparición de un pueblo? Los pueblos están constituidos por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios camina a su lado, y habla con él, como el amigo con el amigo, puede librarse del común destino. Quizá seamos hermanos. Esperamos verlo. Sólo sabemos una cosa -que quizá un día el hombre blanco también descubra-, y es que nuestro Dios, es el mismo Dios suyo, Vosotros, quizá, penséis que le poseéis -igual que tratáis de poseer nuestra Tierra-, pero no podéis. Es el Dios de todos los hombres, lo mismo de los Pieles Rojas que de los blancos. Aprecia mucho esta Tierra y el que atente contra ella significa que desprecia a su Creador. También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando vuestro lecho y una noche moriréis en vuestra propia caída. Pero al desaparecer brillaréis por el fuego del poderoso Dios, que os trajo a esta Tierra, y que os destinó a dominar al Piel Roja en esta Tierra. Este destino es para nosotros un enigma. Cuando todos los búfalos hayan muerto, los caballos salvajes hayan sido domados, y el rincón más secreto del bosque haya sido invadido por el ruido de muchos hombres, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura, y el águila se haya ido, esto significará decir adiós al veloz potro y a la caza. El final de la vida -y el comienzo de la otra vida. Dios os concedió el dominio sobre estos animales, los bosques y los Pieles Rojas por un determinado motivo. Y ese motivo es un enigma para nosotros. Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches invernales, y qué visiones arden en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana. Pero nosotros somos salvajes, los sueños del hombre blanco nos están ocultos, y porque nos están ocultos nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues, ante todo, nosotros estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une. Consideraremos vuestra oferta. Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá allí podamos acabar los pocos días que nos quedan viviendo a vuestra manera. Cuando el último Piel Roja de esta Tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban esta Tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra Tierra, amadla, como nosotros la hemos amado. Cuidad de ella, como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de esta Tierra tal como os la entregamos. Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos, y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos, que Dios es el mismo Dios. Esta Tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común. Quizá somos hermanos. Esperamos verlo."Nosotros somos una parte de la Tierra"Gran Jefe Seattle

lunes, 7 de abril de 2008

Material para Seminario

La ablación de una modelo somalí.

Waris Dirie narra en una biografía la mutilación que sufrió en su infanciaI.

DE LA FUENTE

Su vida parece arrancada de una novela, y es a la vez terrible y esperanzadora. Nadie podrá reflejarla de forma más fiel de lo que ella lo ha hecho en Amanecer en el desierto, el relato de una niña somalí que creció entre cabras y camellos y que hoy se ha convertido en una de las voces internacionales más firmes contra el oprobio de la mutilación genital femenina. Waris Dirie sabe de lo que habla. Su biografía podría inspirar un relato coral sobre la humillación que sufren cerca de 130 millones de mujeres en África, Asia, América (Brasil) e incluso en determinados guetos de inmigración europeos. Pero no todas han podido realizar el recorrido vital de Waris Dirie, ni han logrado un lugar en el mundo como ella. Su hermana Halimo murió como consecuencia de la ablación. Modelo internacional e imagen de Chanel, Revlon, Benetton o Levis, Waris Dirie creció en el desierto somalí viviendo de choza en choza, cuidando cabras.Nacida en una familia nómada, fue educada por una madre observadora e intuitiva, aunque sumisa, y un padre autoritario. No sabe exactamente su edad, que calcula en 32 años, pero recuerda que en torno a los cinco fue mutilada. No era más alta que una cabra y su madre la sujetó mientras una anciana le seccionó el clítoris y la parte interna de la vagina. Luego le cosió la herida. 'No dejó más que una minúscula abertura del tamaño de la cabeza de una cerilla, para orinar y menstruar', relata en su libro, escrito junto con la doctora Jeanne d'Haem, experta en cultura somalí.'En medio de mi dolor vi el de mi madre, sentí el latido de su corazón', reflexiona la modelo. 'Ella no estaba de acuerdo, pero tenía que consentirlo para que yo pudiera casarme y ser aceptada. Y entonces fue cuando yo me dije: 'No voy a sufrir lo que ella está sufriendo, no llevaré esta vida de impotencia ni obligaré a mis hijas a hacer lo que no quiero para ellas', afirma al evocar aquella atrocidad. Fue el comienzo de una rebelión que la empujó a los 13 años a escapar de su choza y de su mundo familiar para librarse de un matrimonio concertado por su padre con un hombre mayor. 'Fue una voz interior la que me hizo tomar la decisión de huir', afirma. La misma convicción que la impulsó, ya en Mogadiscio, a pedir a unos tíos suyos que la ayudaran a viajar a Londres para trabajar de criada. Cuatro años después, un fotógrafo descubrió su luminoso rostro.Waris Dirie rompió ya en 1995 el silencio que aprisiona a las mujeres mutiladas al revivir su experiencia en público durante una conferencia contra la ablación. Necesitaba expulsar ese dolor, pero al mismo tiempo se sintió culpable por haber roto el tabú familiar y tribal. La ablación somalí es una de las más severas, pero la modelo lo atribuye a la ignorancia y se resiste a creer que los suyos sean unos torturadores.Nombrada embajadora de Naciones Unidas para los derechos de la mujer en África, en línea con su esfuerzo por erradicar la ablación, la ahora neoyorquina Dirie se ha reconciliado con su país y con los familiares que ha podido recuperar a su vuelta. El redescubrimiento de sus orígenes y de un país devastado por la huella de la guerra le ha llevado a crear la fundación Desert Dawn (www.desertdawn.com), destinada a recaudar fondos para la educación de niños y mujeres. 'Tenemos en marcha un hospital, proyectos educativos para la mujer y talleres para las que han sufrido la mutilación y para las que ya no la padecerán gracias a que se educarán de otro modo'.Esta refinada y a la vez espiritual Waris Dirie se considera una superviviente. Waris en somalí significa Flor del Desierto, una planta resistente que sobrevive como arbusto en los años en que no llueve. La flor del desierto fue el primer testimonio de Waris Dirie: en él explicó cómo conquistó los focos de las pasarelas. En Amanecer en el desierto, parte de cuyos ingresos de venta irán a parar a su fundación, ha revivido su herida y su consiguiente humillación. Pero no se siente atada al pasado. Tampoco está sola. 'Cada vez hay más mujeres que hablan. Y muchos hombres admiten que no quieren casarse con mujeres mutiladas, aunque no lo digan en público'. Mientras, 6.000 niñas son sometidas a la ablación cada día en el mundo. 'Hay mucho que hacer: las mujeres tenemos que unirnos y los Gobiernos que prohíben la mutilación tienen que impedir su práctica clandestina'.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Primera Lectura para Seminario de Careras

LA MISERIA DEL DEPORTE
Por Alvaro Mutis

Me preocupa el creciente interés del hombre por los espectáculos deportivos. Bien pronto derivaremos a la vida castrada y aséptica de los estadios, respiraremos bien pronto la atmósfera húmeda y densa de las sucias toallas de los atletas.El deporte es una actividad humillada y miseranda, El deportista nada arriesga, cultiva sus músculos y adiestra sus reflejos para exhibirse ante una multitud enclenque, de ideas usadas y agrias. El público hace del atleta su ídolo, le atribuye virtudes que quisiera poseer, y, detrás de la opulenta trabazón de músculos, supone atributos heroicos que no existen, aún más, que el atleta niega. Es éste un eunuco que la multitud cubre con deseos imposibles y antiguos, ya perdidos hace tiempo. De allí que el deporte, como la prostitución y el alcohol, se convierta en una pingüe industria en manos de mercaderes inescrupulosos. Mercaderes de atletas. A Grecia debemos esta vergüenza. Los obtusos atletas griegos inventaron el logos y los métodos de razonamiento que rigen hasta hoy y que han ahogado la preciosa fuente del misterio, el fluir natural y fértil del inconsciente que distingue a pueblos anteriores y contemporáneos al heleno. Después, en Roma, cuando quienes vigilaban la vasta frontera del imperio eran soldados de razas nuevas y sanguinarias, los romanos se extasiaban en el circo, clausurando un mundo. Mala época la de los atletas.Cuando un hombre ha hecho de su cuerpo un instrumento seguro, armónico y potente, debe arriesgarlo a cada paso. Arriesgarlo para su placer, para su enaltecimiento individual, sin testigos ni intrusos. De allí el prestigio imponderable del Renacimiento. El hombre se hizo fornido y ágil con el fin de poder matar e impedir que lo mataran; preparaba su cuerpo para gozar de la vida en toda su densa corriente. Cuando el Condotiero buscó público y paga y, en lugar de matar a su enemigo, le permitió huir maltrecho, se convirtió en matón. Y cuando dos matones, al terminar la pelea, se abrazaron en medio de los vítores del público frenético, nacía de nuevo el deportista. El gran símbolo de nuestra época infame, En la guerra, las gentes respiran hoy embelesadas el aire podrido de los estadios y olvidan la hermosa y casta serenidad de los aeródromos, la gracia de medusa metálica de los submarinos, la gloria de la muerte, de la muerte porque sí.No es una decadencia esta afición presente por el deporte. Es la señal de que ha llegado nuestra hora más miserable, una hora que ha sonado varias veces para el hombre, pero nunca con tan convincente llamado como ahora.El hombre del estadio, el fanático de los atletas, es capaz de todas las ruindades y miserias. Hace mucho tiempo que ya no es hombre. Ha escogido como fuente de su entusiasmo una ruin turba de pobres eunucos adiestrados. El hombre del estadio engrosó las filas de la Gestapo -el nazismo fue una doctrina de estadio-, trabaja para la MVD soviética, lanzó la atómica en Hiroshima, asoló Europa en nombre de la Libertad y, hoy, comercia aterrado en la O.N.U. Cada día se nos impone como doctrina una nueva miseria ideológica, fermentada bajo las plomizas escaleras de los estadios. La participación colectiva y frenética del ser en sistemas que encierran su destrucción sin gloria, su desleimiento en el ambiente tibio de los gimnasios, se extiende peligrosamente corno una plaga.La peor vergüenza que pesa hoy sobre el hombre, es el no poder morir solo. Tener que llegar a su fin compartiendo propósitos e ideales, fraguados por los mercaderes de atletas: ellos determinan su muerte y, lo que es peor, la despojan de toda la serena belleza que la distinguió antaño. Los cruzados pudriéndose dentro de sus armaduras al sol del desierto poblado de leones; El Valentino desnudo, fija su negra mirada en el claro cielo de una madrugada aragonesa, destrozado su cuerpo por las lanzas de la emboscada; el granadero con la sangre de sus heridas congelada a orillas del Berezina; el piloto de la RAF abatido sobre la campiña bucólica y señorial de su patria, todos estos muertos felices, dueños y señores de su fin, gozaron de un privilegio que le será negado a sus hermanos de hoy.Denuncio la vergüenza del Deporte. Condeno la pantomima dopada de los estadios. Moriremos víctimas de las artimañas de los traficantes del estéril ejerzo muscular. Nos matará un onanismo colectivo sin la gloria de un largo deseo. Dejaremos como herencia a nuestros hijos la habilidosa y ruin gracia de los futbolistas, el rictus congestionado de los routiers. la fea mueca que se pega al rostro de los corredores, la malicia de ghetto de los beibolistas, la grasa afeminada que rodea la cintura de los nadadores, la falsa furia de los boxeadores, la triste agilidad de barriada de los jockeys. Lamentemos la ausencia luminosa de los guerreros ciegos de lanzas, quietas estatuas de sangre que perpetúan una muerte magnífica. Lloremos por nuestros hijos, nacidos bajo la sombra de los estadios, burdeles de gloria.Álvaro Mutis

jueves, 12 de abril de 2007

Material para Seminario de Carreras

PROBLEMAS DE GÉNERO

Scum Manifesto
Valerie Solanas
Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.
Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres (y, también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales.
El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de sí mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia sólo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad. En consecuencia, y en el mejor de los casos, es el colmo del aburrimiento; sólo es una burbuja inofensiva, pues unicamente aquellos capaces de absorberse en otros poseen encanto. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho más desventajosa que la de los simios: al contrario de éstos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena consciencia de lo que es y no es.
A pesar de ser total o sólo físico, el hombre no sirve ni para semental. Aunque posea una profesionalidad técnica – y muy pocos hombres la dominan – es, lo primero ante todo, incapaz de sensualidad, de lujuria, de humor: si logra experimentarlo, la culpa lo devora, le devora la vergüenza, el miedo y la inseguridad (sentimientos tan profundamente arraigados en la naturaleza masculina que ni el más diáfano de los aprendizajes podría desplazar). En segundo lugar, el placer que alcanza se acerca a nada. Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja. Llamar animal a un hombre es halagarlo demasiado; es una máquina, un consolador ambulante. A menudo se dice que los hombres utilizan a las mujeres. ¿Utilizarlas, para qué? En todo caso, y a buen seguro, no para sentir placer.
Devorado por la culpa, por la vergüenza, por los temores y por la inseguridad, y a pesar de tener, con suerte, una sensación física escasamente perceptible, una idea fija lo domina: joder. Accederá a nadar por un río de mocos, ancho y profundo como una nariz, a través de kilómetros de vómito, si cree, que al otro lado hallará una gatita caliente esperándole. Joderá con no importa qué mujer desagradable, qué bruja desdentada, y, más aún, pagará por obtener la oportunidad. ¿Por qué? La respuesta no es procurar un alivio para la tensión física ya que la masturbación bastaría. Tampoco es la satisfacción personal – no explicaría la violación de cadáveres y de bebés.
Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres. Define al hombre como activo, y se propone demostrar que lo es (demostrar que se es un hombre). Su único modo de demostrarlo es joder (el Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando un Gran Coño). Consciente de su error, debe repetirlo una y otra vez. Joder, es pues un intento desesperado y convulsivo de demostrar que no es pasivo, que no es una mujer; pero es pasivo y desea ser una mujer.
Mujer incompleta, el macho se pasa la vida intentando completarse, convertirse en mujer. Por tal razón acecha constantemente, fraterniza, trata de vivir y de fusionarse con la mujer. Se arroga todas las características femeninas: fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, frialdad, profundidad de carácter, aformaciafirmación del yo, etc. Proyecta en la mujer los rasgos masculinos: vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Preciso es señalar, sin embargo, que el hombre posee un rasgo brillante que lo coloca en un nivel de superioridad respecto a la mujer: las relaciones públicas. (Su tarea sido la de convencer a millones de mujeres de que los hombres son mujeres y que mujeres son hombres) Para el hombre, las mujeres alcanzan su plenitud con la maternidad; en cuanto a la sexualidad que nos impone, refleja lo que le satisfacería si fuera mujer.
En otras palabras, las mujeres no envidian el pene, pero los hombres envidian la vagina. En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer (tanto los hombres como las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres) y se convierte en un travestí, pierde su deseo de joder (o de lo que sea; por otra parte queda satisfecho con su papel de loca buscona) y se hace castrar. La ilusión de ser una mujer le proporciona una sexualidad difusa y prolongada. Para el hombre, joder es una defensa contra el deseo de ser mujer. El sexo en sí mismo es una sublimación.

martes, 6 de marzo de 2007

Blogs de César Ricaurte

El periodista y escritor César Ricaurte mantiene dos blogs, uno de crítica cultural y otro de crítica de medios. Es importante que los alumnos accedan a estos blogs para ver cómo se puede hacer tanto literatura como periodismo de calidad. El blog de crítica de medios les servirá especialmente para materias como Opinión Pública y otras de esa área.
La dirección es:
http://cesar-ricaurte.blogspot.com/